Casi siempre desconocemos el origen de las tradiciones navideñas. ¿Por qué metemos un árbol a nuestra casa y lo retacamos de cuanta bisutería encontramos? ¿Por qué comemos ciertos dulces solamente durante la temporada invernal?
Algunos desearíamos que se vendiera cerveza Noche Buena y rosca de reyes durante todo el año, pero su temporalidad es parte del encanto. Muchos de estos productos cuentan con una tradición milenaria y un fin simbólico que desconocemos, como es el caso de los siguientes dulces y postres que no pueden faltar en las cenas navideñas.
Las galletitas con forma de muñeco son todo un clásico navideño, su historia se remonta a la Inglaterra del siglo XVI. En sus cenas de navidad la reina Isabel I solía sorprender a sus invitados con galletas de hombres de jengibre que tenían características similares a cada uno de los congregados
En 1670, durante una misa navideña, un párroco alemán dio a los niños palitos de caramelo para mantenerlos en silencio. Con el tiempo, los extremos de estos se torcieron para simular la forma de los bastones de los siervos que alabaron a Cristo
el día de su nacimiento. Más tarde se sumó la tradición hacerlos de color rojo y blanco, para simbolizar la pureza y la sangre que Cristo derramó por nosotros
El turrón Español tiene su origen en Alicante. En un documento de 1582 se menciona que durante las fiestas navideñas de este lugar se acostumbraba pagar los sueldos de los trabajadores parte en dinero y parte en turrón. Desde entonces se mantiene la tradición de regalar turrón en esta temporada
Las familias francesas del siglo XII solían buscar un gran tronco para que ardiera durante la cena de navidad. Los congregados, sentados alrededor del leño ardiente cantaban villancicos y escuchaban las historias de los viejos. Las cenizas se guardaban, pues pensaban que tenían cualidades milagrosas. Siglos más tarde, un pastelero francés retomó la tradición a través del pastel Bûche de Noël, mejor conocido como Tronco de navidad
Parece tratarse de una mezcla de tradiciones. Por un lado se dice que proviene de los saturnales romanos, en los que se elaboraban unas tortas redondas con higos y miel, por otro lado en la Navarra del siglo XIV se escondía un haba en una rosca y el niño que la encontrara era nombrado “Rey de Faba”, y más recientemente se le ha designado como una versión comestible de la corona de adviento.
PUNTOS DE VENTA
Rosca de reyes: Maque, Emilio Castelar 209, Polanco, México D.F., 5281 6429
Galletas de jengibre: Pastelería Los Tulipanes, Av. Toluca 1070, Olivar de los Padres, México D.F., 5540 3156
Bastones de caramelo: En su supermercado más cercano
Turrón: City Market, Av. Coyoacán esq. Pilares, Del Valle, México D.F., 5575 2114
Bûche de Noel: Bó Pastissería, Fernando Montes de Oca 114-B, Condesa, México D.F., 1450 2494