El furor por las botas picudas se esparció en los alrededores de Matehuala, San Luis Potosí, hasta llegar a Monterrey y después traspasar la frontera (FOTO: Christian Palma)
Se usan para bailar el "tribal huarachero", música que combina lo electrónico con cumbia, huaracha y sonidos cubanos o africanos (FOTO: Christian Palma)
Don Darío, un cumplidor de los caprichos de cantantes y bailadores, no pensaba que su negocio iba a tener tanto éxito (FOTO: Christian Palma)
Los más clásicos son forrados con telas de colores y rematados con lentejuelas (FOTO: Christian Palma)
Las botas más alucinantes brillan en la oscuridad, tienen la bandera graffiteada o cabezas de muñecas para Halloween (FOTO: Christian Palma)
La música tribal pone a bailar a puñados de jóvenes, que asemejan una secta religiosa eufórica por matar cucarachas (FOTO: Christian Palma)
Esta botas se usan alrededor de las pistas de los rodeos mexicanos o de los clubes en Estados Unidos (FOTO: Christian Palma)
Don Darío Calderón cuenta que un día llegó, desesperado, un "pelado" conocido como el César del Huizache: "Oiga, ya me dijieron que usté' es el único que me puede hacer estos trabajos. Necesito que a mis botas les haga el pico más largo que pueda (FOTO: Christian Palma)
Darío cuenta que a partir de que se dieron a conocer sus modelos a nivel nacional, empezó a llegar "la racilla de los ranchillos" y luego los famosos (FOTO: Christian Palma)
El creador ha recibido también a periodistas de Rusia, Brasil y Alemania (FOTO: Christian Palma)
Los diseños de Don Darío siempre son únicos y personalizados (FOTO: Christian Palma)