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Retratos en el fin del mundo

Un recuerdo todoterreno de la aventura

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Redacción
| domingo, 8 de enero de 2012 | 00:18

Cuando se llevaron a cabo las primeras expediciones para documentar los confines de la tierra, ya fueran selvas inhóspitas, desiertos o montañas nevadas, se necesitaba viajar con un regimiento de seguidores que cargaban baúles, casas de campaña, comida, bebidas... Esos tiempos en que caballos y burros ayudaban en el traslado quedaron en el olvido. Ahora los artefactos pequeños se abrieron paso hasta convertirse en los mejores amigos de los exploradores que se aventuran a los sitios más extremos.

Hace décadas, si un patinador de esos que brincan por encima de los coches quería que lo grabaran, tenía que conseguir primero una gigantesca betamax y un operador de sonido que pudiera captar aquellos momentos irrepetibles, para luego hacer un transfer a VHS y así ver el video en casa, junto con todos sus amigos. Pero eso ocurría en los años 80, ya no más.

Fue en 2004 cuando Nick Woodman, un amante de los deportes extremos, se encargó de diseñar un aparato diminuto y resistente que funcionara hasta en los momentos más complicados, sin importar el clima. La Go Pro fue el resultado de varios intentos de lograr la mejor mini cámara Full HD todo terreno del mercado internacional.

Luego de que este aparato resistente a los golpes, a las caídas, al agua, al polvo y hasta a  la gravedad cero se volviera todo un suceso, el ejército de los Estados Unidos decidió adquirir este modelo para documentar sus campañas, tanto en el desierto como en el mar.

No hay deporte extremo que no pueda documentarse con la Go Pro. Muchos canales de televisión graban sus programas con esta herramienta que puede enlazarse vía control remoto desde cualquier lugar y aún así presentar imágenes de calidad.

Si llevas años queriendo hacer tu propia película extrema, consigue este aparatito, y listo: a filmar. La verdad es que no resulta tan ostentoso pagar entre 150 y 300 dólares para poder verte en acción.