Existen ciertas marcas de nacimiento que determinan la identidad de las personas. Tal es el caso del sexy lunar que Marilyn Monroe tenía en su labio superior y que pasó a la historia como una marca característica de las musas de la belleza. Esta herencia del sexy lunar le llegó a la chica que marcó los estándares de la estética en los años ochenta y noventa, y que conocemos ahora como Cindy Crawford.
Son pocas las modelos que pasan más de una década posando en portadas de revistas y caminando por las pasarelas. Pese a haber abandonado el modelaje en el año 2000, aún podemos ver a Cindy en campañas publicitarias o en las portadas de algunas revistas de moda. Incluso ahora que se acerca a sus 50 años acaba de posar para la portada de la revista Vogue de Estados Unidos, México e Inglaterra.
Crawford es una chica inteligente, y a sabiendas de la corta vida profesional que tiene una modelo, se hizo de otros negocios y se dedicó al diseño de muebles, videos de ejercicios para niños y adultos, además de estar involucrada en programas humanitarios para combatir la leucemia infantil. Cindy también se dedica a preservar el medio ambiente y entre su línea de muebles tiene una colección que disfruta mucho porque está hecha totalmente con materiales biodegradables. Ella cuenta que sus pasiones son el diseño y la naturaleza, aunque nadie podría competir con sus hijos y con su esposo Rande Gerber.