Si echáramos un vistazo a la mente de cualquier hombre dentro de un rango de edad que fuera de los 18 a los 30 años, e hiciéramos una gráfica que indicara las cosas que más tienen ocupados sus pensamientos, indudablemente encontraríamos al sexo en primer lugar y, justo después, otras dos secciones que competirían por el segundo puesto: la cerveza y los videojuegos. Después estarían los autos y los deportes, pero eso no importa mucho.
En un esfuerzo por reunir en un sólo artefacto la mayor cantidad de elementos capaces de lograr que a cualquier hombre (y también a muchas mujeres) les dé un ataque al corazón se creó Arkeg: un dispensador de cerveza de barril que se encuentra empotrado dentro de una consola de videojuegos.
Imaginen todo lo que podrían hacer con esta maravilla: desde organizar una parrillada para ver el futbol con tus amigos hasta disfrutar de una cerveza de barril bien fría, para luego en los intermedios organizar retas de los clásicos juegos de Atari, Midway y Capcom.
Pero, como el tiempo ha pasado, es muy probable que, tras experimentar con los nuevos videojuegos, completamente interactivos, la maestría que solían tener a los diez años (cuando derrotaban a todos los niños de la cuadra) se encuentre algo oxidada, pero no se preocupen ya que en unos cuantos rounds recordarán todos los trucos secretos y la versatilidad que les otorgaba un simple joystick y tres botones.
Este armatoste retro también cuenta con una rockola para que importen su música y acaben de animar la fiesta por completo y sin miedo a la ridiculez, que nos brinda el buen paso de los años a todos por igual.
Ahora sí vámonos a las máquinitas a beber como locos.