Los cero grados centígrados hielan la cara esta noche de cielo despejado y estrellas brillantes de invierno. La Luna, casi llena, ilumina los trajes blancos de unos quinientos huicholes que rodean una fogata principal. Aquí la naturaleza tiene altura: casi tres mil metros sobre el nivel del mar. Es la cima del Cerro Quemado, uno de los sitios sagrados más importantes del mundo; es la sierra de San Luis Potosí, una entidad de montañas cuyas entrañas están ricas de minerales.
El encuentro es histórico: es la primera vez que los líderes wixáricas de las 23 comunidades y centros ceremoniales peregrinan al mismo tiempo a esta punta del Cerro Quemado, el altar mayor de Wirikuta, donde según su cosmovisión el universo fue creado. Si fueran musulmanes sería su Meca; si fueran católicos mexicanos su Villa de Guadalupe. También es la primera vez que el pueblo wixárica —a quienes los españoles los llamaron huicholes, aunque ellos prefieren que los llamen wixáricas— abrió la ceremonia a las personas que no son indígenas y a los periodistas.
Dos violines viejos y el viento dan la pauta a las voces de este grupo de indígenas de la cultura milenaria, que aún se rige por sus usos y costumbres. En esta madrugada los cantores, o marakames, no paran de hablar con sus dioses. En un momento intenso de la noche, le preguntan al Sol: "¿Qué dices? El cerro donde brotaste ¿quieres que se explote?". Después lanzan la misma interrogante al peyote: en sus creencias es aquí donde el corazón del venado azul se convirtió en peyote, el fruto sagrado mediante el cual el hombre se puede comunicar con sus deidades y entender el mundo: "Esta es tu tierra donde habitas ¿qué dices?, ¿quieres que se explote?". Siguió la misma pregunta para la madre Tierra y para los lugares sagrados.
Johannes Neurath, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y experto en la cultura huichola, cree que los wixáricas han hecho todo esto como un esfuerzo por enseñarle a los mestizos sus tradiciones y, más importante, pedir ayuda para detener la explotación de minerales en una zona que para ellos es sagrada y que para todos los habitantes de este país es una Reserva Natural Protegida. En la zona habita el águila real y crece el peyote, ahora en peligro de extinción por su abuso y extracción ilegal. Es en esta reserva donde dos empresas mineras de capital extranjero —con permiso del gobierno federal— quieren entrar hasta las vísceras para extraer oro y plata. Todo esto ha puesto en alerta a la comunidad nacional e internacional, indígena y no indígena. Así es como nació el Frente de Defensa de Wirikuta.
Los activistas dicen que ya de por sí hay empresas jitomateras que han arrasado con decenas de especies, incluido el peyote, para realizar sus cultivos y que han utilizado bombas de nitrato de plata para evitar las lluvias.
A pesar de que los wixáricas no habitan en la reserva sino en Durango, Zacatecas, Jalisco y Nayarit, es aquí donde están todos sus lugares sagrados y adonde peregrinan al menos una vez al año para renovar su fe. El peyote no crece en sus comunidades pero es abundante en esta tierra potosina, este alimento es el fruto de sus rituales, su pase para el diálogo con los dioses, aunque para los turistas sólo sea un alimento exótico, una droga que probar.
"Si se destruye este sitio sería un desastre para los huicholes", dice Johannes Neurath. "El fin no, pero un golpe muy duro".
"Los huicholes han sabido sobrevivir y no se puede acabar una cultura tan rápido. No se puede imaginar qué pasaría. Sobre todo, sería un precedente muy negativo para los derechos humanos e indígenas. Es ridículo que siquiera se plantee".
Wirikuta, zona sagrada del tamaño del DF
La Reserva Natural Protegida de Wirikuta tiene una superficie de 140 mil hectáreas, lo que equivale a la superficie del Distrito Federal. Abarca la Sierra de Catorce y el Bajío, incluyendo los municipios de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos. En un año donde la minería ha crecido exponencialmente en el país, representando el 4.9 por ciento del Producto Interno Bruto, el gobierno del presidente Felipe Calderón vendió treinta y cinco concesiones mineras a la empresa canadiense First Majestic Silver Corp, afiliada con la mexicana Real Bonanza. El proyecto se llama La Luz y ocupa una superficie de 6,327 hectáreas: cerca del 70 por ciento está adentro de la reserva de Wirikuta. First Majestic pagó tres millones de dólares por las concesiones en 2009.
La mina tendría una vida útil de quince años, partiendo en 2014, de acuerdo con su gerente, Ricardo Flores. La inversión total es de cien millones de dólares e incluye la construcción de un museo y un centro comunitario, según comenta.
El gobierno mexicano también vendió 350 mil hectáreas a la canadiense Revolution Resources Corp; un terreno donde entrarían dos Cancún enteros y un poquito más. El proyecto de Revolution Resources Corp. pretende explotar oro y plata en 59 mil 678 hectáreas dentro del Área Natural Protegida de Wirikuta. Las condiciones del yacimiento hacen pensar que se hará una mina a cielo abierto.
El Frente de Defensa Wirikuta, junto con el Movimiento por la Paz y otras organizaciones, han declarado que esto viola los derechos y garantías jurídicas universales consagradas en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 2, así como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, la Carta Internacional de Derechos Humanos, el Decreto Estatal de San Luis Potosí, las leyes de Cultura y Consulta Indígena de San Luis Potosí y el Pacto de Huaxa Manaká (Durango, 2008), firmado por los gobiernos de San Luis Potosí, Nayarit, Jalisco, Zacatecas y Durango, y por el propio presidente Calderón, vestido de huichol. En su sexenio México llegó a las 27 mil concesiones mineras: 15.7% del territorio nacional, y muchas de estas en ejidos y comunidades indígenas. Algunas, como en Wirikuta o la Montaña de Guerrero, pugnan por defender su territorio y exigen su cancelación.
Santos de la Cruz, representante del Frente de Defensa, asegura que los están acabando: "Hemos pensado que esto ha llegado incluso a un etnocidio. Pero aquí en México las leyes son una letra muerta. El Estado mexicano nos está pisoteando, a pesar de que hay convenios internacionales que garantizan los derechos fundamentales de los pueblos indígenas".
Los dioses dicen que no...
Luego de los cantos de los wixáricas, aquella noche entre el seis y el siete de febrero pasado, a eso de las cinco de la mañana, una vaca fue sacrificada para los ancestros y sus trozos se pusieron encima de un maguey. Mientras, la Luna se escondía transformada en un enorme globo rojo. Al amanecer todo se puso azul y bajo la cima de las montañas se veía un enorme manto de nubes tapando el valle. Los huicholes fueron subiendo a la casita de las ofrendas donde se dejaron las velas de la vida. Al tiempo, un pequeño cordero negro era degollado provocando cantos y hasta lágrimas de algunos espectadores.
"Están sacarificando al borreguito para agradecerle a los kaka+yarixi (deidades)", dijo Jaime Carillo López, comunero de San Andrés Comahiata y representante de la Unión. "Agradecerle al sitio sagrado y que no permita que lo perforen o que haya maldades a este sitio".
A la cima del Cerro Quemado llegó el mediodía y los líderes revelaron las respuestas de sus dioses, usando un micrófono y bocinas: "Los dioses solicitan que todos los pueblos wixáritari estén unidos para defender lo sagrado", expuso el cantador designado de la ceremonia, Eusebio Muvieri Ninkame, marakame de San Sebastián. La gente que escuchaba atenta soltó los aplausos, incluidos los invitados especiales: Rubén Albarrán de Café Tacvba, Roco Pachucote (ex Maldita Vecindad) y la actriz Ofelia Medina.
La estrategia para ir en contra es una demanda contra las concesiones mineras para que sean canceladas, dice Santos de la Cruz, el representante del Frente. "Pero también otra de nuestras exigencias es que el Estado mexicano ofrezca soluciones y alternativas no solamente para el pueblo wixárica, sino también para los habitantes de esta zona". Él se refiere al trabajo.
En una declaración exigen a las autoridades mayor sensibilidad, una consulta previa a la aprobación de dichos proyectos, y aseguran que lucharán de "manera respetuosa y pacífica" para defender la zona sagrada, este documento circula en las redes sociales y está traducido al inglés y al francés.
...Los pobladores dicen que sí
Real del Catorce es el pueblo más cercano desde donde se inicia la subida a la zona sagrada del Cerro Quemado. Real de Minas de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de los Álamos de Catorce es el largo nombre asignado al pueblo que data del siglo XVIII. En las calles de esta localidad encuentro decenas de carteles escritos a mano para anunciar que están a favor de la minería en su localidad.
La mina Real Bonanza, ex Santa Ana, ubicada en La Luz, comenzó sus operaciones en 1773. Con la mina floreció Real del Catorce, ubicado a unos cinco kilómetros. Desde entonces sus pobladores se han dedicado al trabajo minero, hasta 1991, cuando la mina cesó sus actividades.
Catorce fue denominado Pueblo Mágico y se ha ganado su fama como set de varias películas, como El Mexicano, el film de Robert Rodriguez protagonizado por Antonio Banderas, Johnny Depp y Salma Hayek. La textura de la luz, el paisaje entre las montañas y su cercanía al desierto, y al peyote, lo hacen un destino más que atractivo para los turistas, que poco a poco viajan menos por el aumento de la violencia. Además, con las sequías, no sólo los álamos murieron, sino que ya casi no se producen más que hierbas medicinales.
Gerardo Navarro, un vendedor de hierbas medicinales de 30 años, cuenta que mucha gente ha tenido que emigrar por la falta de trabajo. O entrar al negocio de las drogas. Él asegura que trabajaría en la mina, por lo tanto está a favor de que lleguen los canadienses a darles trabajo, esto, a pesar de que su padre murió en la mina cuando él era un chico de once años, en la que tuvo que empezar a trabajar cargando antimonio en su espalda. "Si hubiera más turismo, me dedicaría al turismo", justifica Gerardo.
José Silvestre Aguilera Calderón, ex minero de 65 años, formó la asociación Guarda Leal de la Escencia Catorceña A.C. para representar a los que están a favor de la minería: "Vemos esta minera que trata de reabrir sus fuentes de trabajo, y ciertas personas que no son de aquí, incluyendo a la Iglesia, que también el obispo está en contra de esto, y no es justo. No es justo lo que nos están haciendo. Esa gente ya tiene su futuro hecho", me explica. Para él, los argumentos que usan los huicholes y los hoteleros son "mentiras" porque la minera no va a tocar ni el Cerro Quemado ni el agua del pueblo.
El representante se da tiempo para explicar: "Su proyecto es de explotar sobre los mismos túneles que ya están hechos y no abrir cerros. La mina nos traería beneficios que no tenemos. Por ejemplo, el agua se está yendo a las comunidades de más abajo contaminadas. La mina se compromete a una planta de tratamiento de agua". Dice que los wixáricas que no viven en la zona no pueden decidir el futuro de su pueblo.
En Real de Catorce los jóvenes no tienen oportunidades, alega José Silvestre. Uno de sus ocho hijos se suicidó y él asegura que fue porque el joven tenía profesión pero no veía ningún futuro. "No es peligroso trabajar en la mina. Al peligro se expone uno mismo", dice el hombre, tajante.
La versión de José Silvestre es la misma que da el ingeniero Ricardo Flores, gerente de la mina de First Majestic Silver Corp. Con su proyecto La Luz, esta minera ya está empleando a cincuenta y cinco personas y ha prometido quinientos empleos directos y mil quinientos indirectos cuando la mina esté activa.
Y aunque a la mayoría se le hace agua a la boca, también hay pobladores que saben que la mina no va a satisfacer sus necesidades. Dicen que muchos están a favor porque entre tener que trabajar duro abriendo un negocio, prefieren trabajar en la mina y recibir un sueldo fijo.
"Esto te va a costar más hacerlo, pero tus hijos no se van a enfermar", dijo el dueño de un negocio que no se quiso identificar por temor a represalias.
Como el problema es el trabajo, el Frente de Defensa Wirikuta y las organizaciones ecologistas han tratado de hacer ver a los pobladores y al gobierno local y federal que hay otras vías de desarrollo posibles para la zona, donde existe una enorme biodiversidad a través de la cual se podría desarrollar una economía sustentable mediante la explotación de agaves para productos de belleza, licor, fibras y ceras.
¿Contaminan o no contaminan?
A fines de febrero el Poder Judicial de la Federación suspendió temporalmente toda actividad —no las concesiones— por parte de First Majestic hasta que no se revisen algunos puntos de un amparo interpuesto el año pasado por el Frente de Defensa, como la falta de una consulta libre e informada a la población.
"Si el Poder Judicial estima que la concesión a La Luz viola los tratados internacionales, viola la legislación mexicana y los tratados que el Ejecutivo ha hecho con la comunidad wixárica, entonces eso significará que las otras 21 concesiones también serán retiradas", dice el senador del PRD por Nayarit, Francisco Javier Castellón Fonseca. Pero First Majestic dice que está cumpliendo con las leyes mineras nacionales e internacionales y que el mismo Plan de Manejo de la reserva Wirikuta contempla la actividad minera.
"Este plan fue aprobado por el pueblo wixárica. Ellos aceptaron varias actividades y aceptaron que dentro de la reserva wixárica haya tres polígonos para la actividad minera", dice Ricardo Flores, gerente del proyecto La Luz.
El plan de manejo dice que se podrán realizar actividades minero-metalúrgicas "siempre y cuando no ocasionen alteraciones significativas a los ecosistemas" y que queda 2estrictamente prohibido" verter contaminantes al suelo o subsuelo, desarrollar cualquier actividad contaminante, interrumpir, rellenar, desecar o desviar los flujos hidráulicos, modificar el paisaje en forma sustancial, y utilizar organismos genéticamente modificados en actividades agrícolas. El Frente de Defensa argumenta que las mineras violaran estos puntos, mientras First Majestic asegura que usará químicos biodegradables, no utilizará cianuro, generará jales secos, usará una membrana de plástico para que éstos no se filtren al manto acuífero y no desviará flujos hidrológicos ya que utilizará las aguas negras de Cedral y Catorce.
Para obtener un permiso la compañía tendrá que presentar los estudios, sintetiza Ricardo Flores, quien dice que el Cerro Quemado está fuera de su concesión, por lo que no pueden tocarlo, y que aunque la compañía tenga 5,700 hectáreas la planta sólo ocupará una hectárea. El resto, según afirma el gerente, se compró para alejar a los competidores. First Majestic cedió 761 hectáreas de su concesión a los huicholes.
Pero el secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan Rafael Elvira Quesada, ha dicho que hasta ahora First Majestic no ha solicitado ningún permiso y que la secretaría no permitirá que proyectos de este tipo afecten el medio ambiente.
Para Emiliano Quijano, director de la organización civil y ambiental Punto Ciego que ha estado investigando la situación de Wirikuta, el plan de manejo se contradice en este punto porque toda minería, de por sí, causa impacto y modifica el paisaje. Una investigación que hizo muestra que el proyecto La Luz sí está operando bajo la ley, pero de cualquier manera impactará al medioambiente al utilizar químicos, que aunque sean biodegradables, tienen toxicidad. El experto dice que la mayor amenaza vendría de la minería de Revolution Resources Corp. por ser una mina a cielo abierto y porque sus exploraciones ponen en riesgo los mantos acuíferos y porque abarca una superficie mucho mayor.
A diferencia de First Majestic, Revolution Resources no ha hablado con la prensa ni ha defendido su punto de vista. Sus ejecutivos fueron contactados para este reportaje, pero no enviaron respuesta.
La empresa ya comenzó a realizar perforaciones de exploración en el ejido de Santa Gertrudis, en el municipio de Charcas. Y habría planes para Bernalejo, en el ejido Las Margaritas, uno de los principales lugares sagrados de Wirikuta, donde se realiza la recolección del peyote.
El titular de la Unidad de Planeación de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Janitzio Durán, afirmó que las zonas espirituales de los wixárikas "están blindadas" ante las eventuales explotaciones mineras y que no se permitirá la destrucción de éstas.
Pero los huicholes y los ambientalistas no estarán tranquilos hasta que esas concesiones se anulen.
Habrá que esperar a ver qué dice el Poder Judicial, porque hasta ahora, el Ejecutivo no se ha manifestado.
CATALINA JARAMILLO es una periodista chilena que decidió venir a México para conocer el país y la cultura de miles de migrantes que conoció en Nueva York, donde diariamente escribía de política y crimen